ONG LALIBELA FOOD COMPANY

Con nuestra ONG en la Lalibella (www.lalibelafoodcompany.com) alimentamos a 22 niños. El trabajo de artesanía, les permite al resto de la familia alimentarse en épocas de sequía.

La ONG

Cuando en el año 2002 viajamos a Etiopía, con el único interés de visitar las iglesias excavadas en piedra y conocer las fuentes del Nilo, conocimos en Lalibela a Mola, un niño de 12 años, huérfano de padre y con cuatro hermanos, avispado, rápido de reflejos, listo y que buscaba un patrocinador para sus estudios en Addis Abeba. No tenía sentido negarse, y comenzamos una relación que dura hasta hoy. Algún tiempo después, con el niño ya crecido, se nos ocurrió que podíamos reunir un dinerito, contando con nuestra familia y amigos, y dar de comer una vez al día a 30 niños de Lalibela, su pueblo. A él le pareció una gran idea y se encargó de organizarlo.

Durante varios años estuvimos enviando una transferencia bimensual con la que Mola pagaba al restaurante en el que los 30 niños comían diariamente antes de que llegaran los clientes habituales. La bola fue rodando, y desde el Ayuntamiento del pueblo nos llegó una carta de apoyo, y unos meses después, el ofrecimiento de un terreno para la construcción de una casita, dónde los niños pudieran comer, estudiar, recibir asistencia médica y tener su propio espacio.

Con el apoyo de La Caixa, en el mes de diciembre de 2011, comenzó la construcción, que finalizó en el mes de junio de 2012. Comenzamos con 15 niños, que ahora son 21 y cuentan con la asistencia de un encargado responsable del día a día, un guarda, dos cocineras y un médico.

En enero de 2012 viajamos a visitar las obras, y nos entrevistamos con todos los implicados en el proyecto, incluso con el responsable del Ayuntamiento, que nos reiteró su oferta de colaboración.

Desde entonces, y con la casa ya en marcha, viajamos a Lalibela todos los años, a visitar a nuestros niños, a sus familias, y a revisar el funcionamiento de todos los aspectos de nuestro proyecto.

Establecidos ya como ONG, tanto en España como en Etiopía, queremos seguir desarrollando acciones que culminen en que todos nuestros niños tengan toda la asistencia necesaria, y puedan cursar estudios secundarios.

Pero todo esto no encajaría si no contáramos con la enorme vinculación emocional que nos une al país gracias a nuestro hijo Matusala, al que fuimos a buscar en el año 2009.


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